ana maria literatura

  

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

 

Esta poesía es de Antonio Machado, considerado por algunos el mayor poeta español machado2del siglo XX.

Nació en Sevilla en 1875 y a los 8 años se trasladó a Madrid estudiando en la Institución Libre de Enseñanza. Le otorgaron la cátedra de francés en el Instituto de Soria, donde conoció a Leonor Izquierdo, que más tarde sería su mujer. Aprovechó muchos momentos de su vida para crear poesías ya que en ellas vertía mayormente recuerdos de su infancia y del recuerdo de su difunta esposa. Al morir ésta, se trasladó a Baeza para intentar olvidar el dolor de su muerte, pero volvió en 1919. Años más tarde conoció a Pilar Valderrama, una poetisa de quien se enamoró. Al finalizar la Guerra Civil tuvo que exiliarse en Francia con su hermano y su madre y murió el 22 de febrero de 1939.

El poema A un olmo seco pertenece al libro Campos de Castilla, escrito entre 1907 y 1912 y la poesía fue escrita el 4 de mayo del mismo año. En el libro dominan los cuadros costumbristas y también temas propios de la Generación del 98, como la poca exaltación a la patria. Se puede dividir el libro en cuatro partes, según el núcleo temático: Soria, Baeza, Proverbios y cantares y Elogios y el poema descrito pertenece a la división de Soria.

La poesía tiene cinco estrofas, las dos primeras de cuatro versos y las dos siguientes de tres. La última estrofa es la más extraña, ya que tiene 16 versos, algo poco usual por que ser extremadamente larga. La métrica de las cuatro primeras estrofas es de 11 sílabas, menos el segundo verso, que sólo tiene 7. La quinta estrofa juega con versos de 11 y de 7 sílabas.

Es de rima consonante y el único recurso literario es el hipérbaton, que se encuentra en los versos 3 y 4, 13 y 14 (…con las lluvias de abril y el sol de mayo / algunas hojas verdes le han salido…,…y en sus entrañas / urden sus telas grises las arañas…).

Esta poesía hace referencia a un árbol viejo y carcomido a orillas del río Duero. En las primeras 4 estrofas explica como la muerte (hormigas y arañas) se comen al árbol viejo, pero sin embargo sigue vivo por que le han salido nuevas hojas, que simbolizan la nueva vida. En la última estrofa escribe que antes que la muerte (leñador, carpintero, torbellino y río) maten al árbol, Machado quiere hacer especial referencia a la nueva rama que al árbol le ha salido y en los tres últimos versos (…Mi corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida, / otro milagro de la primavera.) muestra que Machado espera que la primavera pueda hacer un milagro para él, que se podría sobre entender, la recuperación de Leonor o la de su corazón al saber que su mujer morirá en poco tiempo.

En el poema, Machado quiere reflejar mediante un árbol a punto de morir su dolor que le rodeó durante toda la vida y que se sirve para escribir las mejores poesías del siglo XX.

Anuncios

becquer-full3¿Quieres que de ese néctar delicioso

no te amargue la hez?

Pues aspírale, acércale a tus labios

y déjale después.

 

¿Quieres que conservemos una dulce

memoria de este amor?

Pues amémosnos hoy mucho y mañana

digámosnos, ¡adiós! 

 

Esta es la rima nº. LVIII de Gustavo Adolfo Bécquer. Nació en Sevilla en 1836 y su infancia estuvo marcada por las muertes de parientes directos, sobre todo le afectó la de su padre en 1841. Se enamoró de Julia Espín, inspiradora de muchas poesías de amor, pero finalmente se casó con Casta Esteban, con la que tuvo 3 hijos. Se separaron pero al final se reconciliaron antes de la muerte en 1870 del poeta, a la edad de 34 años.  

 

Bécquer era un poeta del Posromanticismo español, cuya poesía era breve, intimista y de gran sencillez. Según la clasificación de sus poesías, la mencionada es una rima de soledad o muerte, aunque hace solamente una pequeña referencia a la muerte en los dos últimos versos:

“Pues amémosnos hoy mucho, y mañana
digámosnos, ¡adiós!”.

Es más bien un poema de amor, que se refleja en el penúltimo verso:

“Pues amémosnos hoy mucho,…”

La estructura del poema está compuesta por dos estrofas, cada una de ellas de cuatro versos de arte mayor.

Como recurso literario el más destacable es la metáfora en el primer y segundo verso, que el néctar simboliza el amor y la hez la parte más amarga de éste. La primera estrofa dice que antes de llegar a la amargura que trae el amor, es mejor dejarlo, matarlo.

 

Creo que es una poesía hedonista, que solamente busca el placer momentáneo, que no cree en el amor verdadero, que consiste en la fidelidad, el compromiso, el sufrimiento y el placer.

Aun que es una poesía corta, es bonita, ya por el ritmo que crea, ya por el tema, que ha sido el más escrito de toda la historia de la humanidad.

Este poema me inspira tristeza, por que el poeta dejará a su amada después de un amor fugaz y probablemente poco profundo.   

 

 En esta reseña hablaré de la obra más conocida de Cervantes, El Quijote. Desde su publicación hasta el siglo XVIII solamente se leía como una novela de humor, sólo viendo al protagonista como un hombre loco, demente y que tenía aventuras humorísticas que siempre acababan mal. Pero a partir de la lectura del Romanticismo, se empezó a analizar los donquijotepersonajes principales. Desde entonces se dejaron de ver como dos locos andando por el mundo deshaciendo entuertos, sino que eran muy complejos y reflejaban realidades y vidas. ¿Pero que es el Quijote, una obra optimista o pesimista?

  Los argumentos a favor de que la obra se considere optimista es que don Quijote nunca se rinde ante un obstáculo, ya sea físico o mental. Sus principales oponentes son sus amigos, ya que éstos no quieren que vaya por el mundo, porque al conocer su locura, no desean que se meta en líos. Su obstáculo mental más importante sería su mecanismo de autodefensa, aunque él no lo reconozca, porque le hace ver la realidad distorsionada, convirtiéndola en una ficción para los demás. Otro argumento es que el protagonista aunque sea vencido no lo acepta, sino que ve en otra batalla la oportunidad de ser victorioso por su propio mérito.

  Los argumentos a favor de que la obra se considere pesimista son muy importantes. Sobre todo se manifiestan en la segunda parte, ya que en ésta es cuando los personajes en torno a don Quijote le atrofian su mecanismo de autodefensa al mostrarle una realidad inventada. Es aquí cuando el protagonista se entristece más, viendo que todos lo toman por loco e ignorante. El punto culminante de su estado es cuando don Quijote vuelve a casa por última vez para no volver a salir nunca más.

  En conclusión, definiría la obra El Quijote como una novela tanto pesimista como optimista, pero en mayor grado optimista, ya que nos presenta un personaje, don Quijote, lleno de valores cristianos y de una moral magnífica, que es un ejemplo de la integridad de una persona, aunque en este caso su desconexión de la realidad es prácticamente enfermiza. Pero al final queda la imagen de un personaje bondadoso, ingenuo, que también cree en la bondad del mundo que le rodea.

Es un cantar de gesta anónimo que relata las hazañas de un héroe. Este poema cuenta los últimos años del caballero Rodrigo Díaz de Vivar. Es una narración extensa escrita en lengua romance. Tiene alrededor de 3.000 versos anisosilábicos, de extensión variable, que dominan entre 14 y 16 sílabas divididas en dos hemistiquios y separados por censura. La rima es asonante.

Está escrito alrededor del 1200. Se desconoce el título. Es el único relato de su género casi completo en literatura española. Faltan tres hojas, la del principio y dos intercaladas, pero se sabe lo que dice la primera página gracias a las crónicas.

Un tema a destacar en esta obra es la fecha de composición del poema. ¿En que año realmente se escribió el cantar?
Gracias a numerosos análisis se demuestra que el autor es culto, con conocimientos de derecho a finales del siglo XII y principios del XIII y que conocía la zona de Burgos. La lengua utilizada es culta, de un cortesano, y que domina varios registros, entre ellos el de los cantares de gesta.
El sello real sólo está documentado bajo el reinado de Alfonso VIII de Castilla, a partir del año 1175. Otro dato de la fecha es la descripción de las cortes, introducidas en España en el siglo XII y eso hace pensar a los historiadores en el año 1170. También la geografía nos ayuda, ya que el hecho que Medinaceli aparezca como ciudad castellana y no como fronteriza entre varios reinos nos hace remontarnos al siglo XII, en el 1140 de la era aragonesa. 

En la Edad Media “escribir” sólo significaba ser el copista, no el autor. Esto invalida la teoría individualista de Colin Smith de que el autor fue Per Abbat, pero supone que la fecha no es posterior a 1207. Pidal daba como fecha el 1307, diciendo que había una tercera “C” borrada en el manuscrito. En investigaciones recientes, mediante visión infrarroja, se ha podido demostrar que lo que Menéndez Pidal creía una “C”, era en realidad era la incisión de un objeto punzante. También se apoyaba la mención del Cid en un poema latino, pero de datación insegura, pero que podría ser de finales del siglo XII. El poema no alude al Cantar, sino al propio personaje del Cid. Los arcaísmos utilizados en el Cantar y en las Mocedades de Rodrigo, del siglo XIV, son iguales, y los epítetos épicos y el lenguaje muy similares. Rafael Lapesa también defendió la fecha antigua, entre 1140 y 1147, pero sus argumentos son muy endebles.

En conclusión, las dos fechas más probables de la composición son las de 1140 y 1207, que son las más aceptadas por los estudiadores contemporáneos.

Webgrafía:

El cantar de mio Cid (Wikipedia)

Imagen de mio Cid (Google)

 

 

 

 

 

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